Alea iacta est

Publicada en Publicada en El Comentario del Samurái

Alea iacta est, o “La suerte está echada”, es lo que significa esta locución latina, por tanto romana y del mismo origen que la democracia, aunque más bien es citada por Gayo Suetonio Tranquilo en su obra “Vida de los doce Césares” a colación del cruce de Cesar en el río Rubicón. De allí que cada que alguien inicia algo se diga así: “La suerte está echada”, pero la democracia y la política son todo menos suerte; aunque, desde luego, todo está sujeto al caos y al orden; así mismo, a las circunstancias.

Es pues la política más de perdedores que ganadores, pues a los ganadores poco se les recuerda. Quien gana en la democracia, sufre a manos de sus competidores vencidos hasta que se cobran el dolor, la humillación o los daños por la derrota. En la política, muchas veces gana más el que menos gana. Sí, se lee absurdo, pero se expresa mejor en la típica frase “perdiendo gano más”, dado que en las negociaciones, coqueteos y el “dame toma” de los tiempos electorales, muchos juegan a presionar para meter hilo y sacar madeja.

En la semana pasada me encontré en el Toks, aires de Perote. Casualmente y con increíble precisión en el juego del caos y el asar, desayunaban dos de los hermanos Arcos Roldán mientras llegaba el candidato del PRI por la alcaldía de Xalapa a colocarse en el punto de partida para llegar caminando al registro del IEV, a unas cuadras de distancia. Mientras tomaba fotos y saludaba a otras personalidades, reporteros y amigos en el lugar, escuché que Víctor Arcos me saludaba a tres metros de distancia: – ¡Carlitos! ¿No saludas a tu amigo? – Y desde luego que no me negué a saludarlo, porque lo conozco de años; pero primero lo dejé saludar a las personalidades que llegaban al restaurante, mientras le respondía: – Ahorita te saludo, aprovecha tu momento.

Víctor Arcos, dicen algunos dentro del PRI, estuvo en la rayita de llegar a ser candidato. Años de búsqueda y de pérdida acarrea el peroteño de la Hummer amarilla, pero esta vez tampoco pudo ponerse al parejo de Juan Manuel Velázquez Yunes, eterno rival de los Arcos Roldán. Ya hace tres años Fidel le había dicho a su hermano Joel: “Ya deja esa pinche obsesión”, pero, obsesión o no, perseverancia o modus vivendi, así caminan muchos políticos; operando, negociando, esperando estratégicamente la llegada de otros para saludarlos en el momento correcto, buscando pero no encontrando, perdiendo pero ganando.

Ya que ando hablando del PRI, Renato Tronco, candidato a Diputado del Distrito XXX por la Alianza Veracruz para Adelante, como muchos otros candidatos de todos los partidos, tienen que cuidar a sus operadores tuiteros, porque pueden darse de topes. Uno de estos operadores me encontró en el centro hace un par de semanas y me presumió que andaba trabajando para Tronco, en palabras del tuitero en cuestión, “porque trae mucha lana”. Amigo, cualquiera que sabe algo de twitter y más de informática sabe que hay que tener cuidado con lo que se dice. Aparte, eso de andarse enredando en insultos contra los bots de otros partidos, como que tampoco es bueno para nadie. Bots, por cierto, comandados desde Movimiento Ciudadano, PRD y PAN, como @XaIapa (una “i” mayúscula en lugar de “ele”), que abrió su cuenta el 22 de diciembre y sólo se dedica a incentivar la violencia, el acoso y la burla contra los priístas. Si no quieren votar por el PRI, el PAN o por el PRD es su bronca, y si quieren hacer campaña, muy necesaria, por cierto, es lo correcto e indicado; pero usar las redes sociales como medio de bullying político contra los votantes, amenazándolos y ridiculizándolos por su preferencia electoral no es nada correcto; esta estrategia fue muy usada por MORENA, PRD y Movimiento Ciudadano en las pasadas elecciones federales y es un foco rojo en las locales, porque incitan a la violencia desde el anonimato, cosa que concretan sus seguidores con amigos y familiares reales, acosándolos con insultos para evitar que voten por tal o cual partido.

La política del “antipartido” no sólo es absurda, si no desgastada. Las elecciones locales no se definirán por las preferencias partidistas, si no por las preferencias personales; votando por las personas, no por los colores. Así, una Anilú Ingram, que cuenta con el conocimiento de la gente, personas que están acostumbradas a su voz y su sonrisa, tiene más posibilidades que otros candidatos que marchan en protesta, enojo, resentimiento y venganza. Antes bien, los partidos deberían de cuidarse de mantener la ropa interior limpia, en lugar de enojarse porque se lave en público, terminando con trusas, tangas y playeras mal lavadas y tendidas al sol. Los múltiples presidentes del PRD, sus dos candidatos a alcalde por Xalapa (uno del PAN, el oficial, y el otro impugnante) o los del PAN que apuestan como en pelea de perros a Yunes o a Pipo y que arrebatan candidaturas a diestra y siniestra; todos ellos deben de cuidarse las espaldas, como el PRI debe de cuidar sus operadores y como nosotros debemos de pensar bien por quien vamos a votar.

Los Candidatos a Diputados ya andan en campaña y los que van por las presidencias están a punto de comenzar. Nosotros, ya andamos temblando, porque la suerte ya está echada. Pero como yo decía en Twitter citando a Albert Einstein: “Dios no juega a los dados”, y si “la voz del pueblo es la voz de Dios” (vox populi, vox dei), tenemos que pensar más en la responsabilidad de nuestras elecciones y menos en la suerte de “ver quien llega, ojalá y sea el menos pior”.

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