El Comentario del Samurái

Carne, cáncer y el odio a la OMS que no necesitamos

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La Organización Mundial de la Salud, OMS, por sus siglas; no es una corporación ni una empresa. La OMS es la organización dedicada al resguardo de la salud en el mundo y depende directamente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Hoy, la OMS es la organización más odiada del mundo. ¿Por qué? Por publicar una declaración oficial dejando a las carnes procesadas dentro de la lista de cancerígenos 1, entre las que se encuentran el plutonio y el tabaco. Esto ha causado un gran revuelo, no sólo porque las carnes procesadas entran en tela de juicio, sino porque las carnes rojas se consideran también en el grupo 2A, como “probablemente cancerígenas“.

Esto no es otra cosa sino la confirmación de estudios previos que ya nos advertían de ello y es determinante: los procesos técnicos que pasan los productos secundarios de la carne son los que aumentan en un 18% las probabilidades de contraer cáncer. Y aquí es donde se comprueba que la paranoia y el rumor son más fáciles de distribuir que la influenza: las carnes rojas no son cancerígenas per se, su consumo frecuente aumenta las probabilidades de enfermar de cáncer. Desde luego, esto depende de cada individuo, pues como se puede observar, hay personas que llevan toda una vida de fumar y comer carne roja y procesada y mueren de viejos sin rastro de mutaciones o tumores, menos cáncer; en cambio, hay personas veganas, como Steve Jobs, que murió de cáncer en el páncreas sin consumir carnes de ningún tipo por décadas.

He aquí la clave, la ausencia del buen leer, el cual es el verdadero cáncer de la humanidad. Las palabras “probabilidad” y la frase “riesgo de desarrollar cáncer” no son entendidas por una población que apenas sabe leer y comprender medianamente bien los estados de facebook de sus contactos. En una explicación llana, yo separaría a la población en dos grupos, quienes en su familia cuentan con antecedentes de enfermos de cáncer, tumores o mutaciones y quienes no. Quienes por fortuna, genética o – bajo el credo del lector – a designio de la entidad cósmica a la que llamen “dios”,  no contamos con antecedentes de cáncer, tenemos una probabilidad menor de enfermar y morir por dicho mal en cualquiera de sus formas. Quienes tienen antecedentes deben de tener más cuidado con todo, sí, con todo.

Las carnes rojas siguen siendo recomendadas por la OMS para recibir nutrientes necesarios, pero se advierte que debemos tener cuidado al consumirlas. Las carnes procesadas ya no son recomendadas, esto, porque aumentan en 18% el riesgo de enfermar. ¿Qué tan difícil es entender eso? Basta con comer saludablemente. Muchos vegetales, muchas frutas, eliminar en lo posible las carnes procesadas y no exagerar en el consumo de carnes rojas; un buen vino sin exceso, la cerveza no es mala (de nuevo, sin beber de más). Evitar las azúcares refinadas también es importante. ¿Qué hay de malo en ello? ¿Qué hay de malo en cambiar los hábitos que nos imponen las empresas de alimentos procesados? Quienes deberían preocuparse son las grandes empresas que venden azúcares baratas y carnes hechas de sobras y llenas de químicos; los McDonald’s, los Taco Bell, los Oscar Mayer y similares, quienes ahora iniciarán una guerra de desprestigio contra la ONU para vendernos sus productos del mismo modo como se defendieron antes quienes hablaban a favor del plomo y del asbesto.

Nada nos deberá quitar el placer de una buena hamburguesa, cerveza y papas fritas o aros de cebolla en compañía de los amigos mientras pasamos un domingo de fútbol o unas alitas o costillas de puerco en una tarde de juegos de mesa. Lo que la OMS nos alienta a hacer, es cambiar de hábitos, reducir grasas (las cuales se vuelven cancerígenas con los procesos al cambiar sus cadenas de enlaces químicos con el calor constante) y agregar fibras, cereales – de los reales – y azúcares naturales. El modelo del buen comer va a cambiar muy probablemente, pero es trascendental que pensemos lo que verdaderamente estamos haciendo en redes sociales. La OMS nos ha pegado en lo que nos gusta nuevamente, los excesos fáciles que dañan la salud. ¿Fue movida por los intereses de productores de brócoli malvados? ¿Los veganos buscan conquistar el mundo? Para nada. Del mismo modo en que la gente defiende el alcoholismo y el tabaquismo, en redes sociales ya se defiende el consumo de los embutidos.

Por mi parte, celebraré mis buenos hábitos con una hamburguesa, pues mis antecedentes de salud me hacen menos propenso al cáncer y nunca me excedo en el consumo de carnes. Hasta aquí mi comentario. Otsukaresama deshita. Mi twitter es @ElSamurai.

Información de la OMS

Nota de la OMS

Carne roja se refiere a todos los tipos de carne muscular de mamíferos, tales como la carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo o cabra.

Carne procesada se refiere a la carne que se ha transformado a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación. La mayoría de las carnes procesadas contienen carne de cerdo o de res, pero también pueden contener otras carnes rojas, aves, menudencias o subproductos cárnicos tales como la sangre.

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