Jueves de MariellOpinión

Cerrando ciclos y trazando nuevas metas con la compañía de la vocación

Recuerdo cuando me acerqué al maestro Guillermo Héctor y le comenté que quería estudiar la licenciatura en educación. Él seriamente me preguntó: “¿De verdad siente tu corazón ese llamado? Porque la vocación es fundamental para afrontar el compromiso social que el servicio docente representa actualmente en la sociedad”.

Ha llegado una fecha anhelada para el país, puesto que se integran miles al sistema educativo; verdaderos maestros vocativos, sensibles, capaces de transformar no sólo a un alumno, sino a toda una comunidad. Así como lo hizo el Maestro Guillermo Zúñiga, luchó contra la ignorancia, su única ambición fue servirle a Veracruz y llevó una vida republicana y de congruencia en los hechos.

Seamos seguidores de sus actos, con valores éticos y de virtudes. Ningún cargo público ningún grado, ningún aplauso o elogio lograron que perdiera humildad, cordura, ecuanimidad y sencillez. Así como nuestro querido pedagogo social del siglo XXI, seamos ejemplo para las nuevas generaciones, que estoy segura que cada uno de nosotros llevará día a día en su corazón pasión por la educación, y por una vida apegada a valores sociales.

El distinguido Mtro. Guillermo Zúñiga Martínez vivió el movimiento estudiantil de 1968 y se posicionó como un hombre que siempre quiso introducir muchos jóvenes para hacer una sociedad más participativa y justa.

Pienso que es momento de aportar creatividad, talento, innovación y solidaridad a los que se encuentran invirtiendo su tiempo y esfuerzo, con el único objetivo de hacer una sociedad mejor.

Así lo profesaba el maestro Guillermo zúñiga y su vida pública, a lo largo de su trayectoria defendió los derechos, defendió nuestra profesión, defendió la importancia de ser maestro, y reconoció la gran responsabilidad del docente en el aula y su trabajo diario.

Estoy plenamente segura que hoy concluye una etapa de vida, cierro ciclos en cualquier aspecto de mi, y estoy lista para emprender caminos más difíciles, más ambiciosos y que solo con pasión se pueden lograr grandes cambios por la educación.

Le dedico mi esfuerzo, desvelo, cansancios, mi pasión y vocación completa, a un hombre que me inspiró para lograr lo que hoy celebro, ser una mujer de hechos y palabras que sirven a la sociedad.

En donde quiera que estés, te dedico este sencillo logro, fuiste mi impulso y seguirás siéndolo: Guillermo H. Zúñiga Martínez.

Mariell Díaz Zúñiga

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