Cuando el sol tiene sueño en Xalapa

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Es un clásico de esta ciudad

Que se vista de dorado a cierta hora del día cuando el humor del tiempo lo permite. Los vientos hacen que las nubes gentilmente den paso al astro que nos da vida mientras su omnipresente majestuosidad va permitiendo que sus luces se filtren entre ellas. Primero con timidez, luego con curiosidad; a veces el sol rompe las nubes y rasga el firmamento recordando que es él quien manda en los cielos.

Es la hora dorada, el momento en que las cuatro estaciones del día en Xalapa dan paso al señor del cielo para que se despida, nos da las gracias, nos bendice. Da las buenas noches primero que todos porque es su retirada lo que le da inicio a la penumbra.

Y entonces, el sol se retira. Desde los miradores y azoteas la gente lo contempla ocultándose tras el cofre de Perote. Lo miramos, lo abrazamos. Satisfechos sabemos que lo veremos mañana.

Canario, dorado resplandeciente, luego nos regala tonos anaranjados, lilas, magentas. No se detiene. El cielo colabora con sus frías tonalidades para ampliar las gamas que llegan incluso al rosado. Las aves de todo tamaño pasan rasantes mientras se cuentan lo vivido en el día al llegar a sus nidos. Los tordos gritan y graznan, dicen que sus negras plumas tienen más tonos en el tornasol de sus brillos que el cielo que los rodea. Los gorriones cantan y según la temporada las golondrinas pasan de edificios a araucarias llenos de contento.

Y al final, como un bostezo, se despide Helios alargando sus brazos al azul del cielo, descubriendo un cosmos de estrellas que saludan si es que las celosas nubes no vuelven a cobijarnos. Somos de ellas, los xalapeños, besados por las nubes y su niebla. Todo acaba con la sonrisa de la luna, la cual tiene su propia canción aquí, en Xalapa.

puesta de sol en Xalapa

puesta de sol en Xalapa

puesta de sol en Xalapa

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