El Comentario del Samurái

El mundo se vuelve a acabar

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Hace muchos años, cuando era niño, escuché por la radio una porción muy sencilla del Monólogo de Segismundo de La vida es sueño; misma que viene del genio de Pedro Calderón de la Barca:

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Es impresionante la sabiduría embebida en estas letras rimadas. Esa melancólica tarde de sábado, aprendí tres cosas  en la lectura del monólogo: Primero, que la vida no es nada si no se disfruta; hay que vivir la vida, gastar cada latido en algo que disfrutemos, porque la vida es un frenesí temporal y efímero. Segundo, que la vida no existe, se pasa y no es más que un soplo en la niebla; si no abrimos bien los ojos, o como dijo Ferris Buller, si pestañeamos, algunas cosas pasarán inadvertidas. Y por último, aprendí y sostengo que la vida es sólo un sueño, tangible mientras lo pasamos y perfectamente olvidable si no la retenemos; que las cosas que tenemos o vivimos pueden parecernos altamente maravillosas, pero son fútiles y pequeñas, ya sean bienes o experiencias.

Desde entonces, la primera vez que escuché hablar del “fin del mundo”, me dijeron que había señales latentes por todos lados y otras ocultas tras máscaras y símbolos. La primera vez, fue cuando Mehmet Ali Ağca disparó a Juan Pablo II. “El mundo se va a acabar”, me dijeron mis compañeros de primaria.

Lunas de sangre, eclipses, tormentas, asesinatos, catástrofes todas inesperadas, pero cuadradas con calzador a las profecías y oráculos majestuosos y enredados, más no divinos. Fumadas y tranzas hechas por personas que buscaban notoriedad o se decían iluminados. Los que somos escépticos dudamos de todo para conocerlo todo. Pero el mundo sí tiene un fin, lo tiene cada día y cada noche; en cada instante. Así como terminan los sueños, termina el mundo a cada instante. El único problema sería saber si lo disfrutaste o por lo menos, lo intentaste.

Soy Carlos González, el Samurái. Mi Twitter es @ElSamurái y mi canal de YouTube es El Samurái Video.

Imágen: Pintura del Oráculo Alétheia

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