El poder de estar en línea

Publicada en Publicada en El Comentario del Samurái, Opinión

Hasta hace poco menos de un mes fui orgulloso y feliz director del website revistaeltlacuilo.com. En mi feliz y no siempre humilde colaboración con Marcos Cruz Morales “El Tlacuilo” pude aprender como en la mejor universidad los ires y venires del periodismo en veracruz. Mis reportajes gráficos, columnas, notas y una exposición fotográfica fueron destacadas por el medio que El Tlacuilo me permitió dirigir por más de tres años. Sin embargo, cada cosa tiene su tiempo y no hay plazo que no se cumpla ‘ni ser humano que no le llegue’, y pues llegó la hora de que yo ‘ le llegue’. Debo aceptar que aunque me gustaba estar por allí, no era mi espacio, ni mi lugar y desde unos meses atrás estuve pensando en moverme y caminar en búsqueda de mi propio espacio y mi propio lugar.

Durante más de 10 años he ocupado este dominio para proyectos importantes, pero desde un lamentable accidente involuntario que ocurrió hace más de dos años con la base de datos de este servidor, por causas que jamás pude ni podré controlar, se perdieron sin reparo los contenidos que en él guardaba. Desde entonces imaginé un Poderenlinea.com diferente, pero me tomó tiempo aprender adecuadamente a hacerlo.

Medité también con sinceridad desde hace años acerca de la función del periodista. Muchos dicen que el reportero debe ser un opositor natural del gobierno, otros reporteros – cuentan las leyendas – viven de los acuerdos con las fuerzas públicas, dándoles la razón en todo. Hay quienes se enfocan sólo en informar, valiéndoles poco las consecuencias sociales de lo que informan. – No es mi problema – dicen – yo informo con “objetividad” -.

Objetividad, imparcialidad, compromiso con la verdad. Hace años escribí una columna que publiqué precisamente en ese medio al que le tengo tanto cariño y respeto, El Tlacuilo, por las fechas en que Regina Martínez falleció. Cuestioné entonces, no las razones de su muerte o las circunstancias, ni pedí justicia, ni mucho menos me rasgué las vestiduras al grito de “¡Ni uno más!”. Medité acerca del verdadero periodismo que hace falta en el mundo. Cito mis propias palabras:

Miramos con nuestros ojos propios y retratamos con nuestras ideas.

He aprendido a lo largo de mi vida que un periodista no es un héroe de guerra desconocido, aunque a veces la rueda de la fortuna de la vida le lleva a vestirse de corresponsal y bañarse de los hechos de la vida en todas las latitudes. Algunos buscan destinos que no quieren encontrar, no se por qué. Lo digo de verdad, a riesgo de parecer más novato de lo que soy (y quiero considerarme siempre).

Yo soy egresado de una escuela teológica. Para mí, las palabras verdad, destino, humanidad y vocación tienen connotaciones muy diferentes a la que tienen para muchos reporteros y periodistas. Según aprendí en la Biblia, la verdad es absoluta, no relativa; aunque en la vida he aprendido que la relatividad es una constante. Eso me hace pensar que la verdad es inalcanzable, ya que al ser un principio universal que no conocemos, es imposible de alcanzar. Nuestro destino, no está en las estrellas, si no en nuestras decisiones y acciones, en la responsabilidad que cargamos al tomarlas. La humanidad es una creación perfecta con todo y sus errores y la diversidad de sus formas, por complejas que parezcan y desconocidas; formando belleza hasta en lo que muchos aborrecen. Vocación es la devoción a una convicción y no el amor a una carrera; es la necesidad de suplir necesidad.

De algún modo, por lo mismo, el periodismo puedo verlo como una especie de sacerdocio; pero para que ello sea verdad, el periodismo debe desprenderse de las actitudes y ambiciones personales; pero si los hombres más religiosos y santos no pueden muchas veces lograr una epifanía que transforme a la humanidad, el sacerdocio del periodista temo, correrá igual suerte. No sólo por luchar con los demonios del mundo, si no por luchar con los demonios internos, los que verdaderamente entorpecen nuestra vida.

Las nuevas generaciones de reporteros y periodistas, espero lleguen con frescura y con inteligencia, con creatividad y capacidad, incluso, con algo de inocencia. Pero sobre todo quiero que lleguen con amor por la verdad, sueñen con forjar un destino para ellos y para su mundo, que sean humanos, pero sobre todo que tengan la vocación de servir y aprender, la necesidad de suplir las necesidades. Hay quienes presumen de haber conocido a Regina o de saber quién operó los hilos que la asfixiaron; sinceramente lo dudo. Lo dudo porque la verdad que conozco, la de la vida, es absoluta y nuestra perspectiva de ella relativa; por lo que conocer la verdad siempre será imposible del todo. Los que me dicen factiblemente que la conocieron, son personas honestas, comprometidas no con la “verdad”, ese imaginario colectivo que las películas dicen que buscamos; son personas comprometidas con la vida y con decir lo que la vida vale; son comunicadores y por ello son administradores – lo somos – no de hechos, si no de perspectivas, porque aun los hay que al levantar la gráfica de un choque saben dirigir la intensión de un mensaje.

Y hasta aquí mi auto citación.

Y así es. La inevitable realidad es que no hay periodismo objetivo, no hay opinión imparcial, no existe ni existirá jamás verdad absoluta. Si los religiosos no la han encontrado, menos lo haremos los cronistas de los hechos, porque incluso cuando vemos tras el lente de una cámara, miramos con nuestros ojos propios y retratamos con nuestras ideas. No existe manera de difundir algo o comunicar hechos sin involucrar nuestras ideas propias; y por ello, podemos equivocarnos. Todos. Incluso el más grande experto.

Pero aquí andamos, tiempo después, transformando a Poderenlinea.com en un medio de comunicación, de información, digital y lleno de todo lo que muchas personas desean saber.

Desean saber qué sucede en la ciudad y estado en el que viven; pero de todo, no sólo de lo político; si no de las empresas, de las carencias sociales y de las soluciones probables. Es necesario que cada autoridad que sea cuestionada cuente con una réplica y que cada persona de la sociedad que es presionada indebidamente también cuente con voz. Y este medio, a manera de colectivo, realizado entre varios periodistas y reporteros de Veracruz, tiene como misión ponerse al centro de la discusión – de la conversación – de manera social, en las redes, con la voz de la gente; pero con responsabilidad, sin rumores, con fundamentos y con réplica.

Ok. Ese es el poder de estar en línea, es decir, de mantenernos “al aire” como dicen los newbies de los medios digitales. El poder de comunicar lo que a la gente le interesa saber, con la responsabilidad de decirlo. Nadie usa un martillo sin comprender lo que representa tenerlo en las manos; así mismo, debemos comprender el valor de los medios digitales, de su fuerza, alcance y presencia. En unos años muchos de los medios impresos del estado de Veracruz, costosos y creados con la pulpa de nuestros árboles bañada en sulfatos venenosos, ya no estarán aquí. Medios en línea, siempre existirán, ineludiblemente.

John Lennon dijo: “Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros y el mundo será uno sólo”. No podemos deshacernos de filosofías y de ideas y tampoco podemos conocer la verdad absoluta de todas las cosas; pero podemos aplicar la información responsablemente a los hechos de la vida, para que esta sea útil a quienes la leen, útil e interesante. Ese es nuestro poder al estar en línea, nuestro poder y nuestra responsabilidad.

Para ello, contamos con la participación de los actores sociales, políticos y desde luego, con la comunidad que nos lee. Este es un medio de comunicación que nace para informar, pero también para ayudar a pensar y para conocer la réplica de quien leemos, porque la información responsable nace en el justo medio donde sociedad y actores de la noticia se encuentran, allí es donde más probablemente nace la equidad y la imparcialidad. Lo demás, es discurso.

Quedo a su servicio, pueden buscarme en Twitter, siguiendo a @ElSamurai. Otsukaresamadesu.

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