Jueves de MariellOpinión

Formando hábitos 

Por Mariell Díaz Zúñiga.

Es casual tener la mente y el corazón dotado de ideas, proyectos, ilusiones, sueños etc., pueden sonar inalcanzables para los que te rodean, pero determinantes, objetivos y claros para ti. Todo esto parece confirmar la diferencia entre personas únicas e inigualables en la tierra, pero más aún, si cada uno de los ideales es planificado y fijado de una forma adecuada con el fin de llegar a efectivos y prontos resultados para hacer realidad nuestras metas.
Primero que nada, considero un elemento principal para alcanzar lo mencionado es considerable crear o transformar buenos hábitos en el transcurso de las etapas de desarrollo de nuestra vida con base a nuestras actividades.
En relación con lo anterior, pienso que es factible conocer el tiempo que nos llevará transformar una acción cotidiana negativa en productiva para lograr un beneficio personal o grupal.

Prosigamos nuestro análisis; me di la tarea de investigar en diversas fuentes de cuánto tiempo tardamos en cambiar, o eliminar por completo un aspecto negativo que nos perjudica o nos impide avanzar hacia nuestras metas.
Datos de Philippa Lally, del University College London, menciona que un hábito se automatiza en 66 días. De igual forma, una revista científica en Estados Unidos llamada Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, argumenta que nuestro cerebro trabaja de manera especial una zona llamada ganglio basal, en donde su tarea es desarrollar el aprendizaje repetitivo. Así mismo, adoptamos acciones o actitudes que forman parte de nuestra vida cotidiana sin darnos cuenta.

Muchas veces, nos da miedo cambiar un hábito, pero realmente es indispensable ir trabajando de manera eficaz nuestros comportamientos que nos afectan, así que todo cambio es conveniente para todos, como decía Charles Robert Darwin el teórico de todas las formas de proceso de la selección natural: “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio.

Existen razones básicas y fundamentales en donde los hábitos positivos son indispensables. Aunque pequeños parezcan, pueden hacer la diferencia en nuestra vida cotidiana, como por ejemplo:

  • Levantarse en tiempo.
  • Ser ordenados.
  • Planificar antes de empezar el día actividades con horarios para llegar a tiempo a los puntos programados.
  • Ordenar nuestros objetos personales antes de salir de casa.
  • Leer mínimo 20 minutos al día ( Según el Consejo de la comunicación).
  • Tomar 2 litros de agua al día.
  • Hacer una rutina de ejercicio.
  • Mantener y disfrutar una alimentación balanceada.
  • Hacer uso de buenas costumbres y acciones (fomento a los valores).
  • Meditar en algún momento del día.
  • Fortalecer relaciones humanas.
  • Aprender a escuchar y a mantener una armoniosa comunicación.
  • Cuidar del medio ambiente.
  • Brindar unas palabras amables.
  • Cambiar actitudes de carácter negativo.
    Etc.

Por lo tanto, está en tus manos el poder cambiar el rumbo de tu vida hacia la dirección que elijas. Todo depende de la disposición, actitud, aptitud, pasión y decisión para formar, fortalecer o eliminar hábitos que son parte de tu vida cotidiana.

Concluyo mis humildes líneas con una frase de los principales escritores literarios de la psicología rusa Fedor Dostoevsky : “La segunda mitad de la vida de una persona está determinada por los hábitos que ha construido en la primera mitad”.

Saludos cordiales.

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