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La lactancia materna incrementa posibilidades de supervivencia de los niños

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Xalapa, Ver., 14 de abril de 2015.- La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables, lo que la convierte en una de las formas más eficaces de asegurar la supervivencia de los niños, recuerda la Subdirección de Salud del Ayuntamiento de Xalapa.

Se recomienda alimentar con leche materna de manera exclusiva durante los primeros seis meses de vida y, a partir de ese momento, complementarla con alimentos sólidos, como purés de frutas y verduras, hasta los 2 años o más.

Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar y la leche materna, combinada con la alimentación complementaria, previene la malnutrición y puede salvar la vida a cerca de un millón de niños en todo el mundo.

De acuerdo a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia debe comenzar en la primera hora de vida; debe hacerse a demanda, siempre que el niño lo pida, de día y de noche, para convertirse en una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños.

Diversos estudios demuestran que, además de los beneficios inmediatos para los niños, esta práctica propicia una buena salud durante toda la vida. Los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad, son menos propensos a sufrir diabetes de tipo 2 y obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia.

La lactancia materna también es beneficiosa para las madres, ya que reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario en el futuro, ayuda a las mujeres a recuperar más rápidamente su peso anterior al embarazo y reduce las tasas de obesidad.

Es importante recordar la leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos y los lactantes, aporta todos los nutrientes que necesita un bebé para un desarrollo sano, es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes de la infancia como la diarrea y la neumonía, que son las dos causas principales de mortalidad en la niñez en todo el mundo.

En contraste, la leche de fórmula no contiene los anticuerpos que hay en la leche materna y, si no se elabora adecuadamente, conlleva posibles riesgos asociados al uso de agua insalubre y de material no esterilizado, o a la posible presencia de bacterias la preparación.

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