El Comentario del Samurái

Muerte, dolor y venganza: Ayotzinapa

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Hoy se hace oficial la triste y predecible noticia de que los 43 desaparecidos en el caso de Ayotzinapa están muy probablemente muertos y corresponden a los cadáveres incinerados que han sido hallados en un basurero. Tres detenidos, relacionados con el grupo de “Guerreros Unidos” aseguran haber recibido órdenes de la “pareja imperial” para acabar con los estudiantes.

El dolor y la reprobación es general y no puede ser ocultado tras declaraciones simplistas. Es necesario, como siempre se dice, realizar una depuración en todos los mandos y niveles de gobierno, policía y acabar con la corrupción. El problema es que nuestra sociedad – tan corrupta como el gobierno del que se queja – participa a conveniencia en el mantenimiento de nuestros problemas. Por otro lado, gobiernos como los ahora expuestos en Guerrero mantienen sus relaciones incómodas por conveniencia propia y tolerancia de la misma sociedad, cuya aspiración es, muchas veces, tomar su lugar al mando para hacer aquello de lo que se queja.

Sí, la solución somos todos. Pero también somos el problema. Las protestas se generalizarán, contrariamente a lo que se espera, porque no basta con presentar culpables oficiales; hay que solucionar años de dolor y violencia. Lamentablemente no es simple, ni fácil, ni mucho menos rápido. La gente pide la cabeza del Presiente (quien no es responsable directo de este caso, aunque la sociedad lo acuse) y los gobiernos intentan dar solución rápida (aunque ocupen escenarios preconstruidos y mal dirigidos) para demostrar que se mantiene el control. Pero es en la sociedad donde está la solución a corto, mediano y largo plazo. Si la sociedad se limpia y deja de tolerar la corrupción generará una generación de gobernantes no corruptos que sanará lo que ahora duele. Si la sociedad se involucra sin compartir los malos hábitos, los gobiernos malos perecerán. Si la sociedad deja de ser cómplice con los criminales dejando de consumir y compartir sus productos y riquezas muchos males desaparecerán. Y si la sociedad pasa de la queja y el hastío (a la cual tenemos derecho) y se transforma en una sociedad organizada, tolerante y que no premie las vanidades y enaltezca la falta de honestidad, entonces seremos todos mejores.

Sí, ya basta de dolor y muertes, pero también, ya basta de que seamos el público falto de criterio que puede ser manipulado por los mandos, por la política y por el dolor. Basta de ser manipulables por la falsedad de las “palomitas azules” del Whatsapp y por nuestra propia conciencia que cree todo lo que no debe creer. Hoy hace falta un mediador, como en la película “Metrópolis”, que equilibre las cosas entre las altas esferas, corruptas y privilegiadas y las bases explotadas y sacrificadas; ese mediador podemos ser muchos, que evitemos una conclusión abrupta y dolorosa y demos pie a una solución que renueve nuestra sociedad verdaderamente. La venganza, sólo nos dará más dolor y muerte. Una mejor sociedad, cambiará lo que somos en algo siempre mucho mejor.

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