El Comentario del SamuráiOpinión

No alimente al Troll

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En las redes sociales y sitios web varios, en los que permitimos los comentarios y no los borramos, entendemos unas cuantas reglas acerca de la opinión pública: no todo el que opina tiene la razón, aunque tenga derecho de expresarse. El problema real es que, amparado en la libertad de expresión, surge un espécimen enfocado en la crítica y la generación de desconcierto, para quien no es importante lo que hace decir sino el caos que puede formar. Dicho monstruo tiene nombre: El Troll.

Así no importa lo que usted diga, estimada o estimado lectora o lector, siempre tendremos quien opine al contrario; si no tiene sentido lo que se dice, si insulta o se queja inapropiadamente, el Troll busca llamar la atención y generar desorden. Pero el Troll existe en la sociedad también y fuera de las redes sociales. Como diría el muy reconocido ‘Guazón’ interpretado por Heath Ledger, son “agentes del caos”.

Dejo por un instante las especies monstruosas de la web y tomo la política nacional por los cuernos. Este lunes es día del informe presidencial, rodeado de problemas de todo tipo: los maestros del CNTE se encuentran marchando en el DF y estados, protestando durante el domingo a las afueras de San Lázaro y en las cercanías de palacio Nacional y las calles que dan acceso a los mismos; la reforma energética no tiene muy contentas a las personas que piensan que el problema proviene principalmente de los manejos en el sindicato de petróleos mexicanos y, por tanto, muchos descalifican una reforma que, si bien puede ser necesaria, otros la consideran en contra del espíritu del pensamiento de Lázaro Cárdenas. No existe gobierno que tenga contentos a todos, eso es lógico y debemos recordarlo siempre, pero lo que ahora vemos es inusitado en nuestro país, y no voy a conformarme con la simple explicación de que es fruto del “descontento” de la sociedad.

Pero tenemos que poner los 5 sentidos en acción, no sólo la necesidad y las vísceras; hay que entender todos y cada uno de los aspectos que están en juego en estos momentos, porque si no lo hacemos vamos a seguir alimentando al monstruo que estamos haciendo crecer.

La regla en redes es, antes que cualquier cosa, no alimentar al Troll. No lo rechace, no lo contradiga, no le responda, no le lleve la contra, no le borre comentarios; porque toda interacción lo nutre y hace crecer, para que después no logre quitárselo de encima.

Y retomando, es claro que Enrique Peña Nieto, candidato del PRI contó con una clara oposición en las filas discriminatorias del #YoSoy132, esos que no se opusieron a los otros candidatos más que al puntero y hoy Presidente, eso sin contar con el hecho de que cualquiera que hubiera ganado contaría con más del 60% de opositores. Ni AMLO ni Chepina hubieran ganado con más ventajas numéricas que Peña, todos serían como el actual presidente, hijos de una mayoría relativa o una minoría ganadora.

En los 12 años del panismo presidencial, los Trolls crecieron a sus anchas, consentidos por dos presidentes que no deseaban enfrentarlos. Haga usted de cuenta, tal como Osama Bin Ladden quien creció en el patio de los Estados Unidos. Maestros del SNTE y del CNTE se hicieron de grandes latifundios — aunque no todos, como lo obvio indica — sólo los líderes absorbían las ganancias del sindicato. Los líderes sindicalistas de PEMEX, los banqueros y los dueños de televisoras también tuvieron sus días de expansión, recibiendo nuevas frecuencias, licencias de casinos y dinero para comprar autos de lujo a costa de la vivienda y salud de los trabajadores. Como sea, el Troll creció y ahora está allí y no se quiere ir.

Por muy ineficiente que parezca el gobierno de Peña Nieto — la economía muestra un crecimiento prácticamente nulo — en una ya asumible recesión, un año de gobierno es poco para arreglar las cosas. Aunado a esto, siempre dejó claro que su tirada era resolver las reformas fiscal, energética y educativa, abriendo PEMEX a la inversión privada, destruyendo la influencia sindical de los maestros y acomodando la generación de ingresos por impuestos. No hemos sido engañados, todo lo que dijo en campaña, se está dando; por lo que los actuales opositores son los mismos que, ahora están en resistencia al haber perdido la batalla electoral.

Pero, porque siempre hay peros, no bastó el manotazo en el que cayó Elba Esther Gordillo. El CNTE no se alineó como “los hijos” de la Gordillo. Los líderes sindicales de los maestros de la Coordinadora no van a dejar que el presidente les quite el mando que les permite cobrar cantidades enormes de capital prometiendo migajas a sus agremiados; así pues, basta un jaloncito a los maestros rurales que no tienen recursos ni posibilidad de mejora para que defiendan “los derechos de los trabajadores de la educación”.

Y hagamos cuentas de todos los inconformes. Los del #YoSoy132, que reducidos a chiste público ven su oportunidad de crecer de nuevo; maestros disidentes del CNTE, los del sindicato de Luz del Centro, grupos anarquistas, los afectados de la ABC. Muchas personas con verdaderas causas sociales olvidadas se mezclan con otros que buscan en la protesta su oportunidad de ganar algo más. Antes se les dejó estar allí, hacer ruido y mostrar molestia, se les permitió bloquear calles y siempre se accedió a sus exigencias después de días de paros y negociaciones en la obscuridad. Se alimentó al Troll por al menos los 12 años pasados del gobierno panista y aun viven Trolls que engordaron desde los tiempos de Salinas y Zedillo… mire usted nomás.

El problema es, que el descontento social hoy es un arma grande a favor de los negociadores de lo suyo que defienden sus intereses particulares usando la bandera del bien público.

La lógica infantil indica que si le pegamos al grandote de la escuela, nos sentiremos felices y por tanto, muchos apoyan las quejas de cualquiera que haga daño al presidente o su imagen, enviándolo a un baño, fuera del congreso, lejos de donde quiera dar su informe. Peña llega desgastado no sólo por sus escasos logros y lentos avances, si no por la cantidad de Trolls heredados con los que debe lidiar. Quizá halla quienes exigen cosas justas, pero muchos, como la Coordinadora de maestros, ocupan este movimiento y sus masas de empleados de la educación para obtener beneficios para unos pocos y mantendrán a esas huestes pobres y engañadas para seguirlos usando en su beneficio.

En cuanto a la defensa del petróleo, como después escribiré, no podemos defender lo que en la práctica no es de nosotros, así que de nuevo está idea es, heroica, pero inadecuada y políticamente dispuesta para quien le convenga.

Es entonces día del primer informe del presidente del nuevo PRI; informará avances, dará números de obras, cifras de inversiones récord y dará cuentas de lo mucho que se logró en el combate al narco y mejora de la seguridad. Es decir, lo mismo que cualquier informe de cualquier político promedio, lamentablemente.

Yo no tengo más ingresos que hace un año, igual que usted, que lee esto, seguramente. No por acción o inacción del Presidente, al menos. Soy uno más de los muchos mexicanos que vive para su familia y para lograr sus sueños, soy un peleador por mis sueños, de hecho; pero también un fuerte creyente de la idea de que los gobiernos regulan la vida nacional y local, más no la dictan o escriben; quizá haya gobernantes que complican las cosas, pero yo no espero que me las faciliten. Enrique Peña Nieto no es un dios que pueda cambiar las cosas en un gesto, eso siempre se ha sabido y no “estaríamos mejor con López Obrador” pues las cosas que hay que arreglar son las mismas, sólo que él tendría que aplicar soluciones diferentes y tendríamos otros resultados, pero para verlos habría que esperar mucho tiempo también. Aquí la cosa es, el tiempo, es un año, un año de terapia intensiva, de internamiento en traumatología, de diálisis, de terapia. Un año de nuevos errores también y pruebas con resultados acertados y a veces fallos abismales.

Yo, enemigo de las calificaciones, daría a Peña, sólo por aplicarle un número, un 6; lo paso de panzazo, pero  porque creo que a cada gobierno hay que darle su tiempo e interactuar con él; no lograremos nada bloqueando calles, excepto generar ira y descontento en otros, como esos agentes del caos que andan por allí. Todos podemos estar descontentos, ¡quién no si estamos decepcionados! Pero el descontento expresado en agresión no es entendido como descontento, es agresión. Califiquemos pues a quien debe ser calificado y ajustemos a quien debe ser ajustado; los maestros que temen perder su chamba no son todos santas palomas ni todos dechados de virtudes. ¿A poco no conoce usted maestros en la escuela de su hijo que apenas saben escribir o hilar una idea completa que sea comprensible? ¡Y ellos enseñan a sus hijos! Ciertamente, los políticos deberían ser calificados, pero quienes enseñan a sus hijos deben también cumplir cierto perfil por lo menos.

Si en un par de años más, Peña no llega a cumplir el perfil para el cual fue electo, pensemos pues qué hacemos para que mejore su rendimiento; pensemos en algo que no implique despedazar al país ni tratar de imponer leyes torcidas, porque, es precisamente esa la queja. ¿O no?

Quedo de ustedes su más atento y seguro servidor, no teniendo más qué decir, espero todo marche bien en sus casas y con sus proyectos (me despido como  me enseñaron en la primaria, para que vean que por lo menos eso sí lo cursé). Pueden seguirme en Twitter en @ElSamurai. ¡Otsukaresamadesu!

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