Una mujer a la rectoría

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En estos días fue designada la doctora Sara Ladrón de Guevara como nueva rectora de la Universidad veracruzana, abriendo nuevas puertas de conciliación en los intereses de la máxima casa de estudios, así como la posibilidad de reencontrarnos con la idea de la mujer como mano de dirección y guía para los destinos de muchos.

Es indudable que la promesa de la mujer como líder y guía no es sino un antiguo sueño acariciado contra intereses masculinos y tradiciones costumbristas apagadas y obsoletas. El feminismo ha pasado por tiempos oscuros, luchando total mente con viento en contra peleando en sentido contrario a las ideas que tenían a la mujer por lo que se consideraba una falta natural de liderazgo. En lo político, hace tres años se celebraba la elección directa de al menos dos mujeres alcaldes en las ciudades más importantes de nuestro estado, dando por hecho, de facto, que por la simple facultad de ser mujeres arreglarían problemas ancestrales y resolverían dificultades que se decía, los hombres no podemos resolver. Ejemplo son las amas de casa, las madres solteras, las líderes de hogar, se nos dijo; sin embargo no se consideró que humanos todos, incluso las mujeres son corruptibles.

Sin embargo una luz en la esperanza llega a la Universidad Veracruzana, donde la nominación de la ahora nueva rectora ya era de por sí un triunfo; más aún su elección abre puertas que antes parecían cerradas y da la posibilidad de reconstruir lo perdido en estos oscuros años que por fin terminan con la partida de Arias Lovillo.

La doctora Sara Deifilia Ladrón de Guevara González es xalapeña por nacimiento, un orgullo mexicano que ha dado clases en la Sorbona de París. Su alma Mater es la misma universidad que ahora le tocará dirigir, graduándose de la facultad de antropología en los ochentas.

Ha sido asistente de investigación del Instituto de antropología de la misma universidad, además investigadora en la Universidad de Guadalajara y directora de la galería del estado del Instituto veracruzano de cultura. Es miembro del consejo de arqueología del INAH y ha sido suplente del presidente hasta el 2005. Hoy, se presenta como evaluadora externa del instituto.

Su última posición importante, desde marzo de 2005 ha sido la de dirigir el museo de antropología de Xalapa, una institución que pese a las carencias económicas ha sabido responder a los tiempos modernos y mantenerse en el pináculo de los museos en el país. De hecho, una vez que entró se dio a la tarea de resolver los rezagos y conflictos que existían en el museo, así como de crear relaciones con otros museos y salas de exhibición, ampliar las facultades del mismo, y convertirse en un centro de conocimiento para la población no sólo de la ciudad, sino del Estado que invita incluso a visitantes de otros países para conocer las culturas y la historia de esta maravillosa tierra que es Veracruz. Muchos de los proyectos de excavación realizados en el Tajín en Filobobos y en otras zonas arqueológicas importantes de nuestro estado se han logrado gracias a su dirección, prospección y colaboración.

Sin embargo, aunque de sobra se nota su capacidad y liderazgo, así como su conocimiento científico, es muy distinto el tener que lidiar contra los intereses y los conflictos que llevaron a la máxima casa de estudios veracruzana, a un cierre conflictivo, con toma de instalaciones incluida. Saber si tienen la capacidad para reordenar sus Facultades que se encuentran completamente perdidas bajo el amparo del muy cuestionado Raúl Arias, así como tratar de sofocar los fuegos e intereses de algunos que intentan ver a la universidad como botín político, será una tarea olímpica, probablemente la más difícil y agotadora de su carrera.

Lo más claro es que, por el hecho de ser mujer, no está más capacitada que cualquier otro excandidato. Eso debe dejarse ya en el terreno de leyendas urbanas, entre los mitos como el chupacabras o el yeti. El género no faculta al liderazgo y esa es una idea obscena y absurda que debemos dejar atrás. Para poder avanzar en la equidad, debemos de comprender que hombres y mujeres somos idénticamente capaces de liderear los destinos de una Universidad y cualquier otro proyecto; es así como el reto para Ladrón de Guevara González es fuerte independientemente de que su nombre sea masculino o femenino pues es su capacidad y no el género lo que será probado.

Quedo a sus órdenes en mi twitter @ElSamurai. ¡Otsukaresamadesu!

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